Alda Merini (1931 –2009), es una de las voces más potentes y originales de la poesía italiana. Empezó a componer versos en edad muy temprana, dándose a conocer con el poemario Presencia de Orfeo (1953). Aún adolescente, experimentó los primeros síntomas de una enfermedad mental que la llevó a vivir la dramática y reiterada experiencia del manicomio y, más tarde, a la forzosa interrupción de su actividad literaria durante dos décadas. Las vivencias en los distintos hospitales donde estuvo internada marcaron su producción tanto poética como en prosa, de la que cabe destacar La otra verdad. Diario de una diversa (1986), La tierra santa (1984, premio Libex Montale) y Baladas no pagadas (1995).