11 Onzas, dicen que un seudónimo es solo un nombre ficticio, un disfraz que oculta la identidad real. Pero, ¿qué es más ficticio que la identidad misma? «Persona» no es más que una ficción jurídica, un artificio creado al nacer, registrado como si fuera mercancía. Yo soy 11 onzas. También respondo al sonido de Maximiano, o simplemente Maxi. Podría decir que nací al sur de una península en un país inventado. Que no tengo familia, porque la palabra «familia» proviene del latín famulus, que significa sirviente, esclavo. No soy profesor de literatura, ni ningún erudito con títulos o credenciales. No soy poeta, ni músico, ni escritor. Solo estoy aquí desaprendiendo, desmontando todo lo que me inculcaron, solo para encontrarme, solo para entender algo.